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LA INFLUENCIA DEL CINE MARCIAL EN EL HIP HOP

La influencia del cine marcial en el Hip Hop

En primer lugar, nos vamos a situar en la década de los 70, Bruce Lee había reventado el mercado internacional con su magnífico arte y ponía literalmente a los chinos en el mapa. El “cine de venganza” era una revolución y empezaba a ganar millones de adeptos por todo el mundo, en un momento en el que el racismo se vivía a flor de piel en todos los ámbitos.

Cines exhibiendo varias películas de Kung Fu en la 42nd Street de Nueva York, 1977.

En Estados Unidos, donde la comunidad negra lo sufría en primera persona, calaba de manera inminente haciendo que centenares de jóvenes se sintieran identificados y atraídos por la disciplina, la destreza y el carácter justiciero de los héroes del lejano oriente.

Paralelamente al “boom” del cine de kung fu, en Nueva York, se desarrollaba una cultura entre los jóvenes de raza negra que bebería en casi todas sus vertientes del agua de este manantial, el Hip Hop. Digamos que ambas culturas vivían un gran momento en tiempo y forma, pero, no solo el Hip-Hop. El funk también tiene un papel muy importante en esta historia.

Tal fue la influencia del cine marcial en el Hip Hop, que incluso los breakers tomaban prestados movimientos de las películas de kung fu clásico de finales de los 70 y principios de los 80 para incluirlos en sus coreografías. Véanse los videos de Rock Steady Crew, por ejemplo. Tendencia que incluso hoy en día sigue latente y que con el tiempo ha añadido buen repertorio de movimientos acrobáticos originarios de la Opera de Pekín.

Jim Kelly, el actor de “Operación Dragón” (Enter The Dragon, 1973) se convertía en un icono marcial para la comunidad negra. Temas de películas suyas como el opening de “Cinturón Negro” (Black Belt Jones, 1974) de Dennis Coffey se consideran himnos en las batallas de break-dance.

Jim Kelly (dcha.) junto a Muhammad Ali

Citar que el género cinematográfico Blaxploitation también estaba en auge e incluso, rindió en varias ocasiones homenaje al astro de las artes marciales. En películas como, “El último Dragón” (The Last Dragon, 1985) de Berry Gordy y se co-produjeron films entre Hong Kong y USA como “¿Quién mató a Bruce Lee?” (Black Dragon Revenges Bruce Lee’s Death, 1975), donde el afroamericano Ron Van Cliff, viaja a la ex colonia inglesa, para investigar por su cuenta las causas de la muerte del pequeño dragón. Una auténtica locura de la que hablaremos a grandes rasgos más adelante, puesto que el tema daría para escribir un libro al respecto.

De cualquier manera, si hay un enlace claro en esta conexión de culturas es, sin duda, Rudy Ray Moore. Un cómico insolente y vanidoso que se había ganado la vida malviviendo de la música, una música con contenido demasiado explícito y sucio como para sonar en la radio, pero que le haría ganar el dinero suficiente para autoproducirse su propia película en 1975, titulada “Dolemite”. En ella encarnaba a un pimp en la línea de otros personajes de la época como “Superfly”, “Willye Dynamite” o “The Mack”, mezclando en la misma: prostitutas, artes marciales y gangsters.

La película consiguió recaudar unos cuantos millones de dólares y fue fuente de inspiración para muchos rappers como Snoop Dogg, 2 Live Crew y como no, Wu Tang Clan. Además de esto Rudy Ray Moore está considerado como ‘el padre del rap’ siendo su rima más celebre en la película “Dolemite is my name and rappin’ and tappin’, that’s my game. I’m young and free and just as bad as I wanna be.”

Esto sería en resumen los primeros roces del cine marcial con el Hip Hop, las raíces de la conexión que años después una nueva generación asentaría con más fuerza y que desgranaremos en el siguiente artículo.

 

 

David Bravo